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Gijón, un secreto demasiado bien guardado... hasta ahora

Frente a las maravillas naturales de la montaña y la costa asturianas, o al lado de la señorial Oviedo y su prerrománico, Gijón tenía una papeleta complicada para tratar de venderse como destino turístico, pero finalmente parece haber encontrado su hueco: el de una ciudad moderna, agradable y que mira al mar, por la que se pasea bien y se come mejor.

Un lugar, en suma, ideal para pasar dos o tres días o para hacer de él nuestra base de operaciones en una visita en la que conocer más cosas de Asturias.

He de confesarles que yo tampoco conocía Gijón, pese a haber estado varias veces en Asturias, pero por fin tuve la oportunidad de pasar por allí y sentí no haberlo hecho antes. Eso sí, ahora que lo sé espero no tardar mucho en volver.

En lo más alto de Cimadevilla

Probablemente lo más bonito de la ciudad está concentrado en la pequeña península entre dos playas en la que está el barrio de Cimadevilla, la parte más antigua de Gijón y donde están preciosidades como el palacio de Revillagigedo o la casa de Jovellanos, hoy en día un curioso y tranquilo museo municipal.

En lo alto de Cimadevilla hay un pequeño pero delicioso parque, el Cerro de Santa Catalina, en el que se conservan viejos búnkeres de la Guerra Civil y que nos ofrece unas vistas fantásticas de la ciudad y del mar. Allí, en su punto más elevado está el que es probablemente el monumento más polémico de la ciudad: una enorme escultura de Eduardo Chillida llamada "Elogio del horizonte" pero que los gijoneses han rebautizado como "El váter de King Kong".

Como casi todo en el arte moderno esta gran pieza de cemento es discutible y habrá opiniones para todo, pero personalmente he de decir que a mí me ha gustado mucho. Es algo que me suele pasar con las obras de Chillida: al verlas al natural me gustan mucho aunque se me haga difícil explicar las razones, quizá la más obvia es que el artista vasco tenía un innegable instinto para ubicarlas.

Como nota curiosa, desde el centro de la escultura se oye y se siente siempre el batir de las olas, pero en este caso el mérito no es tanto de Chillida como del búnker que queda justo bajo nuestros pies.

La sorpresa de la Laboral

Por último, no podemos dejar Gijón sin visitar uno de sus imprescindibles, la famosa Laboral. Lo que me habían contado del enorme edificio despertó más recelo que curiosidad, pero la verdad es que una vez allí es prácticamente imposible que las proporciones del edificio no te impresionen y, finalmente, me pareció bastante mejor de lo que esperaba.

Se trata de una de las pocas grandes obras arquitectónicas del franquismo (quiero decir, no hecha durante el franquismo sino por el propio régimen) que nació como un gran centro de formación profesional para los menos favorecidos de Asturias.

Es un complejo inmenso, de hecho se dice que es el edificio más grande de España, y es obra de uno de los arquitectos prominentes de entonces, Luis Moya Blanco. Al parecer su idea era hacer una especie de resumen de los estilos arquitectónicos de la historia de España, y así vemos como hay cosas con un toque escurialense y la altísima torre (130 metros) se parece a la Giralda. Pero aunque este plan pueda parecer una locura a priori lo resolvió con brillantez y, además de sus proporciones que impactan, el edificio tiene personalidad y es hermoso.

A la gente le gustará mucho todo, pero para mí lo mejor es el interior del teatro, realmente precioso y al parecer con unas condiciones técnicas excepcionales; y lo que era la iglesia, con una espectacular planta ovalada.

Todavía más

Todavía hay más cosas de las que disfrutar en Gijón: sus siete kilómetros de paseo marítimo darán para caminatas fantásticas junto a las dos playas, San Lorenzo y Poniente.

Junto a esta última está Talasoponiente, un centro que mezcla la talasoterapia con zonas más lúdicas para los peques y todos los extras que se suponen en este tipo de lugares: saunas de los más diversos tipos, zonas de relax, gimnasio... Con unas estupendas vistas de la ciudad y a precios muy competitivos.

Y hablando de agua, tampoco deben perderse una visita al bonito acuario de la ciudad, quizá no tan espectacular como otros pero bastante interesante y muy adecuado par visitarlo con niños.

¿Les ha sorprendido Gijón? Pues nos dejamos muchas cosas en el tintero, así que dense prisa y planeen su visita antes de que todo el mundo lo descubra.

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