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Gerona: medieval, judía, bella

Pocas ciudades de España pueden presumir de tener una carta de presentación como la de Gerona: esa estampa de las casas sobre el río Oñar, con los campanarios de la Catedral y San Félix elevándose tras las fachadas abigarradas es, sin duda, uno de los rincones más atractivos de Cataluña, preferiblemente a media tarde cuando el sol casi poniente cubre las casas con una luz cálida, dorada y casi diría que mullida.

Y lo mejor es que la maravilla no se acaba ahí sino que, más bien al contrario, ese es el telón de entrada: cruzando los estrechos puentes, y atravesando por pequeños túneles esta especia de muralla de viviendas entramos en un casco viejo realmente espectacular.

Tiene esta ciudad vieja dos partes claramente diferenciada: una llana, más cercana al río de calles estrechas para los coches pero sobradamente amplias para el tráfico humano. Son vías que se llenan de tiendas, restaurantes y bares y que, en cuanto se ensanchan en una placita, se llenan también de terrazas en las que comer o, al menos, tomar un café mientras observamos el ir y venir de indígenas y turistas paseantes.

El Call jueu

La otra zona es todavía más hermosa, o al menos es hermosa de una forma muy diferente: el conjunto de calles, algunas más bien callejones, que suben casi en vertical hacia la Catedral. Era, lo fue exactamente hasta 1492, el barrio judío de la ciudad (Call jueu, como se los llamaba en catalán), uno de los más importantes de Cataluña.

Poco queda hoy, al fin y al cabo han pasado más de cinco siglos, pero sí podemos acercarnos al ambiente que debería tener esa barriada de calles estrechas con escalones que pasan a través de balconadas que unen las casas de ambos lados.

Además, en una manzana de casas que fue prácticamente el centro neurálgico de este barrio (aunque no en las viviendas originales, derribadas siglos atrás) se encuentra el más que interesante Museo de Historia de los Judíos, que nos cuenta la historia de los miles de sefardíes que vivían en Gerona y en toda Cataluña antes de 1492.

No es una historia agradable, pero sí que se aprende mucho de la historia de persecuciones y agresiones que vivieron hasta llegar a la expulsión final. Además, podemos ver piezas de arte, lápidas, manuscritos originales y bellas reproducciones a gran tamaño... no deben perdérselo.

Grandes monumentos

La Catedral es, seguramente, el gran monumento de Gerona, y lo es tanto por su belleza como por su tamaño y, si me apuran, más que nada porque es un templo realmente peculiar: de una enorme y altísima nave tanto por dentro como por fuera parece un gigantesco cubo.

Probablemente es más atractivo el interior que el exterior, pese a la fachada barroca y la gran escalinata. Pero dentro la enorme bóveda y la luz que se cuela a través de los grandes rosetones logran crear un ambiente realmente especial.

Otro gran monumento es la muralla, obviamente restaurada porque, como decíamos, la ciudad entera fue arrasada en 1809. Juzgando por lo que podemos ver, el trabajo ha sido minucioso y hoy en día es posible recorrer buena parte de lo que era el cinturón defensivo de la ciudad.

Lo mejor, además de comprobar que la muralla era una defensa fenomenal, las vistas sobre los tejados de toda la ciudad, a una altura perfecta para disfrutar del panorama.

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