Artículos de viaje

Errores comunes cuando hacemos fotos en nuestros viajes

¿Por qué nuestras fotos de viajes no son tan buenas como las del National Geographic y ni siquiera como las de ese amigo que presume en internet de sus safaris por África?

Pues siento decírselo crudamente, pero la razón es muy sencilla: porque ellos son mejores fotógrafos que nosotros o, al menos, cometen menos errores. Y es que a la hora de dar consejos sobre el tema de la fotografía casi es más útil, en mi modesta opinión, aprender a evitar problemas que fantásticos trucos que por su propia naturaleza son limitados y acaban por resultar repetitivos.

Así que en cuanto he visto en la Digital Photography School un par de artículos sobre errores habituales en la fotografía de viajes (este es el segundo) he pensado en compartirlos con ustedes, lectores, viajeros y fotógrafos aficionados sin duda. Además, añadimos algunos consejos de cosecha propia para configurar esta lista que espero que sea de utilidad para ustedes.

Y estos son algunos errores que solemos cometer (yo el primero):

1. Sobrevalorar la importancia del equipo

Tendemos a pensar que para conseguir ciertas imágenes son necesarios grandes equipos de miles de euros. Falso: una cámara SLR "normal" nos permitirá hacer buenas fotos en el 90% de la ocasiones y, además, para ese 10% restante necesitaremos no sólo una buena cámara, sino también conocimientos técnicos de los que la mayoría de nosotros no disponemos.

Así que en lugar de lamentarnos de lo que nuestra cámara hace o deja de hacer dediquemos el tiempo a conocerla bien (seguro que la mitad de sus funciones ni las conocemos) y a sacarle el máximo rendimiento, que es mucho.

2. No preparar el viaje


Saber bien lo que tenemos que ver y, más aún, saber a qué horas y en qué condiciones tenemos que verlo será fundamental para el éxito fotográfico de nuestro viaje, y más aún con los viajes cortos y apresurados que hacemos en la mayoría de las ocasiones. Eso nos permitirá estar en el sitio justo y en el momento adecuado (y con el gatillo/disparador preparado).

3. No ir más allá de la atracción principal


Y añadiría más: hay que ir más allá de la fachada de la atracción principal, tratar de descubrir lugares distintos o puntos de vista diferentes que se salgan un poco de las imágenes más trilladas. Algo que suele gustarnos de esas fotos de viajes que admiramos es que nos revelan lo que a nosotros se nos ha pasado o una perspectiva diferente de lo que conocemos. Y no es tan difícil, en muchas ocasiones basta con buscarlo.


4. No estar atentos a la luz

A este respecto recuerdo una anécdota de mi viaje a Egipto: visitando las Pirámides con la rapidez con la que suele hacerse, nuestro encantador guía Ramadán (Alá lo confunda) nos llevó al sitio "desde donde se hacen las mejores fotos". La perspectiva era idónea, es cierto, pero con el sol de frente ni tan siquiera valía la pena sacar la cámara de su funda (eso sí, allí estaban los camelleros prestos a sacarnos unos dólares y a pagar a Ramadán y sus colegas la correspondiente comisión).

Sin embargo, mis compañeros de viaje descargaron de forma inmisericorde ráfagas y ráfagas de imágenes, y estoy seguro que ni uno de ellos obtuvo ni una imagen que mereciera tan siquiera el revelado.

Alrededor de este asunto recuerden que, habitualmente, la mejor luz es la de las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde.

5. Hacer pocas fotos

En estos tiempos de fotografía digital debemos acostumbrarnos a no ahorrar de aquello que no nos cuesta dinero: los disparos. Hay que hacer muchas fotos, lo que no quiere decir que no debamos pensar cada una de ellas, pero hay que arriesgarse cuando el riesgo no tiene costo y tenemos también que hacer esas fotos de cuyo resultado final no estamos tan seguros pero que pueden depararnos alguna sorpresa agradable.
 


6. Enseñar demasiadas fotos

Aunque menos de lo que parece, este consejo está relacionado con el anterior y, si bien no es estrictamente un defecto a la hora de "hacer" fotos, su resultado puede ser igualmente demoledor: no todo lo que fotografíe será válido, probablemente ni tan siquiera la mitad, así que no enseñe todo a sus amigos, no cuelgue todo en la red, haga una selección severa y muestre sólo lo mejor de su trabajo, aburrirá menos y sus imágenes buenas destacarán mejor sin morralla que moleste.

7. No interactuar con la gente al retratarles

Muchos somos un tanto tímidos y preferimos alejarnos y aprovecharnos de la "impunidad" que nos da un buen tele para hacer fotos de personas en nuestros viajes. Si bien esta opción puede ser válida y nos ofrece algunas ventajas (la espontaneidad con la que actúa alguien que no sabe que está siendo retratado), también es bueno que hablemos con aquellas personas a las que podemos fotografiar, nos ofrecerán otra versión de sí mismos quizá más interesante y obtendremos, seguro, imágenes que valdrán la pena.

8. No dejar el grupo

No se trata de que debamos internarnos solos en la sabana con trajes de camuflaje, pero la dinámica de un viaje en grupo no siempre es la mejor para obtener buenas fotografías y no lo es por varias razones: le impide tomar decisiones tan normales como esperar un poco a que la luz sea adecuada, crea un ambiente poco propicio (imagen que están ustedes en, un suponer, su pequeña tienda del bazar, y entra una docena de guiris con cámaras)...

No se trata de nunca viajar en grupo, pero sí, quizá, de tomarse algún rato para usted.

9. No tratar las imágenes


Desaprovechar las posibilidades de perfeccionar nuestras fotografías que nos ofrece la tecnología actual es un disparate, no puede ser considerado de otra forma. Un buen programa de tratamiento de imágenes nos permite, incluso aunque nuestros conocimientos no sean muy profundos, solucionar problemas que, en el caso de la fotografía de viajes, no podemos arreglar de otra forma: en la mayoría de los casos será imposible volver allí a repetir la toma.

10. Olvidar o no apuntar

Puede parecer una tontería, pero la mayor parte de las fotografías de viajes necesitan en mayor o menor medida una contextualización que nos ofrezca cierta información extra. Hay que tener buena memoria o, en su defecto, apuntar aquellos elementos significativos de cada imagen que tomamos, bien sea in situ bien en casa cuando estemos tratando las imágenes poco tiempo después.

Ya sé que parece una tarea sencilla e incluso obvia, pero durante un viaje normal puede que vea muchos templos, playas, mercadillos o iglesias, así que en un año todo puede haberse convertido en un inmenso batiburrillo en su cabeza. No dude en tomar unas pocas notas, con el tiempo lo agradecerá.

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