¡Arráncalo, por Dios!

La tragicomedia de Mercedes

Al final de temporada todo serán celebraciones y risas pero tras los primeros metros del gran premio de España las caras del equipo Mercedes parecían un poema. No hay peor imagen para una escudería que sus dos pilotos terminen fuera de carrera y además que lo hagan por una colisión entre ambos. Nadie ha culpado a nadie y pese a que ha sido Lewis Hamilton el que con sus disculpas y su más que visible mal estado de ánimo ha entonado algo de mea culpa, Rosberg tampoco debería saberse inocente porque también aportó lo suyo. Hamilton porque quizás se precipitó y Rosberg porque está claro que no dio ni un metro al inglés cerrando algo la trazada, y eso que dos curvas antes Hamilton no había puesto mucha resistencia al adelantamiento de su compañero.

En mi opinión el piloto alemán debía haber dado más espacio a su compañero y haber luchado la oposición de otra manera. De una forma u otra la realidad que ha dejado este incidente es de difícil gestión. Un líder, Nico Rosberg, el favorito del equipo para este año y Lewis Hamilton, auténtico líder pero puesto en duda por el equipo, no sólo por su pobre arranque de temporada sino por la vida de la que presume el piloto inglés fuera de los circuitos. La decepción es máxima en todo el equipo, incluido Hamilton que ha manifestado que espera recuperarse de algo así. Por si fuera poco, siendo justos, el cero de los dos pilotos Mercedes no le va mal a Nico Rosberg.

En una carrera en el que Max Verstappen ha hecho historia al ser el ganador más joven de un gran premio devolviendo la sonrisa a Red Bull, con Fernando reviviendo la pesadilla de la falta de potencia y con la gran sonrisa de Carlos Sainz firmando su mejor resultado en una carrera de F1, el foco ha estado en Mercedes. Y si juntamos las piezas, el mal arranque de la temporada de Lewis Hamilton, el malestar de un sector del equipo con el inglés y este último incidente en Montmeló, puede que estemos ante el principio del final de la relación entre piloto y escudería. No está clara la renovación de Lewis Hamilton y tras el GP de España las cosas se complican. El problema es la falta de alternativas competitivas para el inglés fuera de Mercedes, pero algo parecido le ocurrió a Fernando precisamente durante el año que compartió con Hamilton en McLaren. En aquella ocasión Alonso se marchó, y eso que todavía tenía un año más de contrato.

En quince días una nueva escena en un escenario de película, Mónaco.     

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