¡Arráncalo, por Dios!

La presión retira a Rosberg

Cinco días después de saborear la gloria Nico Rosberg se retira, lo deja. Para muchos es incomprensible cómo estando en lo más de su carrera decide poner tierra de por medio y abandonar la que ha sido su vida desde que era niño. Sus vacaciones consistían en rodar en la pista que su padre, el campeón del mundo Keke Rosberg, le construyó alrededor de su casa de vacaciones, su colegio ha sido los motores de dos y cuatro tiempos y su educación se ha forjado sobre todo en los circuitos. Toda una vida dedicada al motor con un único objetivo, ser campeón del Mundo.

Quizás lo más sorprendente de todo es que la idea de abandonar, de retirarse no ha venido a raíz de la consecución del título, según ha publicado el propio Rosberg, mucho antes de llegar a Abu Dhabi ante la escalada de tensión por la disputa del título entre él y Lewis Hamilton, el piloto alemán pensó en la retirada. Incluso narra cómo la mañana del domingo, horas antes de iniciarse la carrera que le haría campeón, ya sabía que aquel sería su último gran premio. El último empujón que le llevó hacer realidad lo que hasta el domingo era un pensamiento fue precisamente conseguir el título Mundial. Objetivo conseguido, volvemos a casa, es lo que debió pensar el lunes el piloto alemán cuando comunicó a su mujer, a su manager y a Mercedes, por este orden, su decisión.

Según el propio Rosberg, el sacrificio personal que ha supuesto esta temporada y la presión vivida en el garaje de Mercedes le han abocado a tomar esta decisión. Demasiados focos, demasiada presión y demasiadas rencillas con su compañero de equipo Lewis Hamilton. Pese a que el mundo de la F1 parece un mundo de ensueño a veces se puede tornar en pesadilla pese a poder colocarte a las puertas de la gloria, como lo ha estado toda la temporada Nico Rosberg. El equipo le apoyaba, incluso era el favorito frente a un Hamilton, desobediente, alocado y demasiado independiente, pero Nico no ha podido con ello. Su familia, su futura paternidad han pesado más que un volante o una vuelta rápida.

La retirada de Nico me recuerda a la que protagonizó hace unos años el piloto de MotoGP Casey Stoner, que decidió en un momento dulce de su carrera cambiar la presión de la alta competición por su familia. Casey nunca escondió que la tensión de la competición, de la rivalidad fuera y dentro de los circuitos podía con él, le superaba. Todos recordarán cómo el australiano en plena temporada con Ducati dejó durante varias semanas la competición superado por su rivalidad con Valentino Rossi.

Algo parecido le ha debido pasar este año a Rosberg que al inicio de la temporada firmó dos años más de contrato con Mercedes. Lewis Hamilton es un piloto brillante y muy corrosivo dentro y fuera de la pista, y sin duda habrá tenido que ver mucho con la decisión de Rosberg. Como en el caso de Stoner, seguro que veremos a Rosberg en alguna competición tipo las 24 Horas de Le Mans, pero no creo que le volvamos a ver formar parte de una parrilla de la F1.

Rosberg nos ha enseñado hoy el lado amargo de la victoria, el sufrimiento que produce la incapacidad de gestionar la presión de la alta competición. Pese a que puede llegar a entenderle y le aplaudo por la valentía, me sigue sorprendiendo mucho que lo deje sobre todo teniendo el mejor equipo y el mejor coche, lo que por otra parte engrandece su propia decisión. Una pena para la F1 y quien sabe si al final esta decisión no terminará siendo una alegría para los españoles, pero ese será otro capítulo que contar.

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