¡Arráncalo, por Dios!

El mejor Alonso diez años después

Hace diez años la Fórmula Uno conseguía en España audiencias superiores a los partidos de Liga, el resultado del domingo solía ser portada de todos los periódicos incluidos los generalistas. Hace diez años Fernando Alonso conseguía su segundo título del Mundo y conseguía sentar frente al televisor a millones de personas, muchas de las cuales nunca antes habían visto una carrera. Desde entonces han sido más los disgustos que las alegrías, su pesadilla en McLaren en el primer año de Hamilton, su vuelta a la desesperada a Renault y fichando después por una Ferrari perdida y sin ganas de escuchar. Lo que ha venido después no ha sido ni mucho menos mejor, el regreso a McLaren ha sido para Alonso lo más parecido a una pesadilla, un coche que no responde, que no termina y que no corre. Los tres peores “noes” que puede aglutinar un coche de F1. Tres mundiales se han quedado por el camino por problemas ajenos al piloto español, el primero en McLaren en 2007 cuando Ron Dennis no supo gestionar el garaje y a su pupilo. El segundo y el tercero con Ferrari debido a una nefasta gestión del equipo italiano de las carreras y del papel que debía jugar Massa dentro del equipo. 

Lo que venga a partir de ahora sinceramente no creo que lo sepa nadie. El coche va mejor, termina carreras pero el objetivo no es terminar sino ganar. A estas alturas después de tantas promesas por parte de Honda lo vivido en EEUU no sabemos si es un espejismo o una señal de que las cosas pueden cambiar a mejor. Cierto es que los distintos abandonos, sobre todo el de Raikkonen y Verstappen han ayudado al asturiano a cruzar quinto la bandera a cuadros y firmar su mejor resultado desde que ha vuelto a la escudería anglojaponesa. Pero no menos cierto es que la quinta posición se la ha ganado Fernando a  pulso empujando cada curva y arañando décima a décima sin rendirse. Y algo así no se puede hacer si el coche no te acompaña aunque sea un poquito. El adelantamiento a Massa y después a Sainz nos han hecho revivir algunas de las mejores sensaciones vividas hace diez años, y seguro que a Fernando Alonso también. Le hemos visto disfrutar, conducir de esa manera que sólo puede hacer Fernando y conseguir que las cosas salgan bien. Sin duda toda una bocanada de oxígeno para el piloto y para el equipo que busca, después de conseguir la fiabilidad, ser regulares y rápidos, sobre todo rápidos. ¿Hasta cuándo? Esa es la gran pregunta. 

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