¡Arráncalo, por Dios!

El futuro de la F1

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos del futuro de la F1, un futuro sin duda incierto. Cada vez son más los que piden cambios que devuelvan la emoción y el espectáculo a un deporte que dentro de poco se convertirá en carreras de coches controlados por radio control desde el muro. El propio Fernando Alonso llamó la pasada semana la atención del jefazo de esta competición, Bernie Ecclestone, al asegurar que eran muchas las categorías de motor que estaban adelantando en seguidores y audiencias a la Fórmula 1. Y Ecclestone es consciente de que no se puede seguir así, con una escudería que domina mientras que el resto se pelea por las migajas del campeonato. Primero fue el dominio de Red Bull y ahora es Mercedes la que se reparte las victorias y los títulos y eso, en palabras del propio Bernie, no le viene bien a este deporte.

Pero cómo cambiar las normas, los coches para que la Fórmula 1 recupere parte de la magia que desprendía en su época dorada de Senna, Prost, Schumacher, Hill, Villeneuve, etc. En cuanto a los coches, en los últimos días, hemos conocido distintas propuestas de Mercedes y McLaren que han imaginado el monoplaza del futuro. El que más ha llamado la atención es el MP4-X de McLaren que propone un coche con el cockpit completamente cerrado y con molduras de carbono que cubren el paso de la rueda y mantiene los alerones delantero y trasero muy parecidos a los de hoy en día. Un monoplaza que recuerda más al coche de Batman a que un Fórmula pero con el que Honda ha querido mostrar su visión de futuro. No se han dado cuenta todavía que su verdadero reto es el presente.

En cuanto a las normas, no se puede pretender mostrar una competición respetuosa con el medioambiente, unos coches de bajo consumo y bajos costes para un campeonato que se basa en la máxima potencia, el máximo desarrollo y consecuentemente el máximo presupuesto. Es muy cínico querer que los coches gasten menos, sean más limpios mientras que lo que más contamina no son los coches sino, por ejemplo, los aviones que trasladan todo el material de circuito en circuito, de gran premio en gran premio. Las carreras son carreras, no un simposio de cómo hacer eficiente el mundo de la automoción para eso ya están los proyectos que todas las marcas de automóvil llevan desarrollando durante años respecto al coche eléctrico. Las carreras tienen que sonar a carreras, emocionar, sorprender y no aburrir o ser predecibles como lo son ahora.

Y para los mal pensados, este análisis sería el mismo si Fernando Alonso estuviera en el lugar de Lewis Hamilton y lo estuviera ganando todo. No es un una cuestión de actores sino de decorados.

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