¡Arráncalo, por Dios!

2020, el año del despertar de Carlos Sainz

Es evidente que Carlos Sainz tiene madera de piloto, por ADN y por méritos propios. Méritos demostrados y trabajados, primero en el karting y después en las categorías que preceden a la Fórmula 1. Pero este año el madrileño ha dado un salto cualitativo y cuantitativo; y lo primero es fundamental para lo segundo. La mejora en el McLaren ha sido crucial para que Carlos haya pisado este año de nuevo el podio: fue segundo en el Gran Premio de la Toscana y ha conseguido la sexta plaza en el Mundial de pilotos y la tercera en el de equipos. El McLaren es un coche cuya evolución tiene mucho que agradecer al trabajo incansable del piloto español, que además ha madurado en pista. Y se nota.

Porque si importante ha sido el salto del McLaren, más importante aún ha sido el cambio en el piloto. De un piloto con dudas, demasiado educado y con necesidad de ser algo más agresivo, a otro. El Sainz que hemos visto este año ha demostrado tener mayor ambición, seguridad, agresividad y determinación en carrera y en clasificación.

La confianza en el coche y los años de experiencia han contribuido a este paso de gigante, pero creo que el anuncio de que sería piloto de Ferrari en 2021 ha contribuido más que nada a que Sainz haya logrado ese push que muchos echábamos en falta y se haya convencido de que no tiene que pedir permiso para pasar, sino convencerse a sí mismo de que su puesto en la Fórmula1 y cada uno de los puntos que ha conseguido en pista se los ha ganado por méritos propios.

A poco que el año que viene el Ferrari mejore algo y Sainz siga con esa combinación de templanza, trabajo y carácter, lo veremos repetir en el podio y seguro que acaba logrando la primera victoria en la Fórmula 1. La labor no será fácil. Pero no por el piloto, sino por un coche que un año más ha nacido con problemas y que cambiará poco de cara al año que viene. Y es que todos los equipos estarán con la vista y el presupuesto puestos en 2022, cuando la reglamentación de la Fórmula Uno dará un cambio de 180 grados.

Es el año que esperan todos, excepto Mercedes, para que todo cambie, para que las estrellas plateadas dejen de apisonar al resto y dejen algo más que migajas a los demás equipos y pilotos.

En cualquier caso, se puede decir que este raro 2020 ha sido el año de la consolidación de Carlos dentro del equipo, de McLaren, y fuera; ya es un certeza en todo el paddock.

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