El PSOE-A compara al Gobierno de Juan Manuel Moreno con el PNV

El portavoz socialista de Hacienda, Antonio Ramírez de Arellano, dijo que el PP está ocultando "su incapacidad" disfrazándose "de andalucista".

Pedro de Tena

Si hace sólo unos días hablábamos en estas páginas de "centrismo artístico" para glosar cómo el PP y Ciudadanos se han volcado para colarse en el tablero del andalucismo diseñado por el socialismo andaluz desde los tiempos de Rafael Escuredo, el PSOE le responde con un socialismo de arte y ensayo para el que lo que está haciendo el nuevo gobierno andaluz es más o menos una operación peneuvista.

Ciertamente, la carne que ha puesto en el asador, sobre todo el PP andaluz, para darse un baño andalucista con motivo del 40 aniversario del Estatuto de Autonomía y su aprobación un 28-F, ha sido suculenta. Ver a Rafael Escuredo medalleado por la nueva Junta, y que el socialista haya aceptado, indica que las grietas en el socialismo andaluz son muchas y variadas. Al tiempo, en Tomares, del alcalde popular, José Luis Sanz, José Rodríguez de la Borbolla disertaba la semana pasada sobre Andalucía y autonomía.

Por si fuera poco, la Junta andaluza abría la mano con las medallas llegando más allá de la izquierda habitual llegando incluso hasta Antonio Burgos, un estigmatizado por los sectarios del socialismo andaluz. Incluso se atrevía a ir a casa de Blas Infante a celebrar un primer Consejo de Gobierno, algo que no ha gustado a la familia, que reclama la declaración de "ilegítima" la decisión de fusilarlo en 1936. Y lo hizo en el Recreo de Santa Alegría o Dar Al-Farah, que construyó Blas Infante Pérez de Vargas entre 1931 y 1933.

A esta exhibición de andalucismo sin fronteras ideológicas, ha respondido al PSOE andaluz con una relación de jaculatorias ya manidas, aunque, eso sí, ha incluido una perla de esas que dejan la boca abierta. Comparar lo que está haciendo el nuevo gobierno con la relación del PNV con el País Vasco es cuando menos sorprendente porque parece haberse sufrido un ataque de desmemoria o de extraña patología que olvida lo que el PSOE hizo con la bandera andaluza desde 1977.

Baste con recordar cómo Rafael Escuredo cortejaba a la familia de Blas Infante para disputar la bandera inventada por el hoy padre de la patria andaluza a su enemigo mortal, Alejandro Rojas Marcos y su Partido Socialista de Andalucía, que llegó a tener cinco escaños en el Congreso y grupo parlamentario propio y tuvo escaño en el Parlamento catalán.

El arte, poco ensayado, lo ha tenido que poner el portavoz de Hacienda del Grupo Socialista del Parlamento andaluz, Antonio Ramírez de Arellano, que afirmaba este domingo que el PP, que gobierna la Junta de Andalucía junto a Cs y el apoyo de Vox, está "intentando ocultar su incapacidad" para mejorar la región "disfrazándose de andalucista".

Para poner la guinda en la representación, Arellano recalcó que el nuevo gobierno está intentando aparentar que su papel es el de "una especie de Partido Nacionalista Vasco de Andalucía", extremo que ha atribuido a "la falta de recursos ideológicos y políticos" de los populares, frente a un PSOE andaluz que "no necesita disfraces".

Esto quiere decir que la campaña institucional de PP y Ciudadanos con motivo del 40 aniversario del referéndum del 28 de febrero de 1980 ha herido, y cuánto, a un PSOE sin cabeza ni Susana Díaz. Esa campaña, seguía diciendo Arellano, que es catedrático y fue rector de la Universidad de Sevilla, "no ha podido evitar reconocer el enorme salto cualitativo que ha visto Andalucía en estos 40 años ni ha podido evitar que se reconozca el papel que los gobiernos (autonómicos) del PSOE han tenido en este periodo".

Y luego, la lista de agravios habituales. Que el gobierno de las derechas no entiende de Igualdad, de equidad y de justicia social (aunque la tasa de paro ha sido siempre muy superior a la media nacional desde 1982 a 2019, y lo sigue siendo y eso sí que ha sido falta de igualdad, de equidad y de justicia social).

Luego atacó la bajada de impuestos porque ha beneficiado "de manera prácticamente única a los más pudientes, las rentas y patrimonios más altos" y luego cargó contra el nuevo decreto de escolarización que "blinda el negocio de los colegios privados y los prioriza frente a los centros públicos". Que el dinero esté en manos de los contribuyentes que lo generan con su trabajo o que los padres puedan ampliar su libertad de elección de centros, no le preocupan.

Pero el rizo del arte y ensayo lo dejó caer al final cuando habló de la "amenaza" que se cierne sobre los servicios públicos en las zonas rurales, zonas que dominan gobiernos municipales de la izquierda, muy por encima de todas, la socialista desde 1979, relacionando a PP, Cs y Vox con la despoblación sin que explicara por qué.

Para hacerse una idea, digamos que de los 785 municipios andaluzas, 449, un 57 por ciento, está en manos de alcaldes socialistas. Si sumamos los 81 de Izquierda Unida, hay 530 municipios en manos de las izquierdas. Esto es, un 67 por ciento, y de ellos, la mayoría rurales.

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