Cae Mario Jiménez, el presidente de la gestora que echó a Pedro Sánchez

Susana Diaz sacrifica a su más que discutida y polémica "mano de hierro".

Pedro de Tena (Sevilla)

La secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, presidirá este lunes la Comisión Ejecutiva Regional del PSOE de Andalucía que aborda una reestructuración del Grupo Parlamentario Socialista, contemplándose la salida del moguereño Mario Jiménez de la portavocía y la entrada de un sanchista, Joaquín Dobladez en la Ejecutiva regional.

Era conocido que la derrota de Susana Díaz en las elecciones andaluzas iba a traer consecuencias, aplazadas por la inminencia de sucesivos procesos electorales. Una vez terminados éstos, la victoria, aunque exigua, de Pedro Sánchez y desarbolamiento del grupo de barones que lo defenestraron en 2016, hacía previsible el comienzo de unos cambios que tendrán que tener como resultado del liderazgo total del "resistente" Sánchez.

Pero en la caída de Mario Jiménez cabe destacar algunos elementos peculiares y propios del personaje. Jiménez pertenece al grupo de pretorianos al que Libertad Digital dedicó una serie completa en 2016. Seducido por las Juventudes Socialistas y sin formación académica alguna, Jiménez fue compañero de militancia juvenil de Susana Díaz y de quien fuera elegido por el expresidente José Antonio Griñán para sucederle en el PSOE, el cordobés Rafael Velasco, que dejó de competir debido a un grave escándalo en el caso del fraude de la formación.

El factor más importante sin duda es el de haber sido presidente de la gestora que sustituyó a Pedro Sánchez. Ya entonces el equipo del finalmente vencedor de la contienda civil socialista le dijo que no podía ser presidente de la Gestora y portavoz parlamentario del PSOE andaluz. Es decir, la vista la fijaron en él de manera inmediata y es sabido que sólo se cortan las cabezas que salen fuera del agua.

Sus declaraciones de entonces desacreditando y disciplinando a Pedro Sánchez –se recuerda su conminación a que Pedro Sánchez debería votar lo que le mandase el partido–, era de suponer que fueran coleccionadas y archivadas para mejor ocasión y ésta ha llegado. Pedro Sánchez elimina a un peón, hasta ahora fiel a Susana Díaz, y da entrada uno de los suyos en la Ejecutiva andaluza. Poco a poco, pero en la dirección prevista.

Otro factor es el propio carácter y personalidad de Mario Jiménez, al que puede calificarse de "portavoz" por su extraordinaria inclinación a repartir descalificaciones e insultos, más que argumentaciones sesudas en sede parlamentaria. No merece la pena reproducir algunas de las perlas más cultivadas de su antología, pero en la hemeroteca pueden encontrarse muchas de ellas.

Es difícil resistirse a poner algún ejemplo. Poco después de llegar al cargo, en 2010, Mario Jiménez, acusó a Javier Arenas de "robar" añadiendo: "Arenas no tiene escrúpulos en manejar mercancía robada y en manipularla". Se trataba de unos papeles de la Junta que mostraban decisiones sobre recortes en materias sociales.

Pero más inquietante fue lo ocurrido en 2011, cuando los funcionarios y empleados públicos andaluces se manifestaron contra el enchufismo y la administración paralela que consagraba el gobierno de Griñán. El desinhibido Jiménez llamó "fascistas" a todos aquellos que acudieran a la manifestación del día 22 de enero de 2011 en Sevilla. No contento con el exabrupto, añadió que el PP era quien pagaba las manifestaciones de funcionarios.

El tercer elemento importante de su caída es su peculiar "tela de araña" tejida en Huelva que la reactivación del caso del fraude de la formación tenderá a volver a sacar a la luz. Además de un entramado de colocaciones de familiares y amigos de los que Libertad Digital informó hace años, el tema que más actualidad cobra en estos momentos es el de cuñado, el compañero de su hermana Maite Jiménez, otra columna vertebral de su poder en Huelva.

En el famoso caso del soborno de Aljaraque, Susana Díaz sufrió una herida inesperada abriéndosele un flanco en la persona de Mario Jiménez y su familia. Que dos concejales de Podemos (Sí se Puede Aljaraque) se vendieran al PSOE de Huelva por un puesto de trabajo en una empresa pública para la mujer de uno de ellos en la localidad de Aljaraque es un tema mayor pendiente de juicio.

Pero el que lo inspirara y aprobara, presuntamente y según cree la Fiscalía, fuera Ignacio Caraballo, mandamás del socialismo huelvano y compañero sentimental de la hermana de Mario Jiménez, iba a traer cola. Po si fuera poco, el mismo Caraballo tenía otro marrón judicial relacionado con ayudas del Programa para el Fomento del Empleo Agrario de la Diputación de Huelva que fueron a parar a ayuntamientos gobernados por el PSOE para obras que nunca se hicieron.

Pero claro es que esta a punto de abrirse el juicio oral del caso Aljaraque y Caraballo sigue sin dimitir a pesar de los requerimientos del sector sanchista. Ahora, eliminado su cuñado, Mario, de la escena del poder político socialista en Andalucía, el porvenir de Caraballo y demás familia está en entredicho.

Según avanzó El País, el sucesor de Jiménez en la portavocía será José Fiscal, uno de los muchos exconsejeros que forman parte de grupo parlamentario del PSOE en Andalucía. Actualmente, el que fuera consejero de Medio Ambiente, coordina la secretaría general del PSOE de Andalucía.

Otro de los cambios anunciados es la entrada del sanchista Joaquín Dobladez, conocido como el gasolinero, que llegó a ser director general del Instituto Andaluz de la Juventud desde 2000 a 2009 y luego pasó a ser delegado de Cultura de la Junta en Córdoba. Es hijo del ex diputado socialista ya fallecido Joaquín Dobladez.

Dobladez destacó muy pronto como crítico con las direcciones socialistas andaluzas e incluso con la nacional en fecha tan temprana como 2011 cuando firmó una carta "reformista" contra la continuidad de las formas ininteligibles del PSOE de Rubalcaba. En 2012 fue eliminado por Griñán de la lista cordobesa a las elecciones y en 2013, con Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Josele Aguilar, entonces miembros del comité federal del PSOE ya pedían elecciones primarias abiertas en el PSOE y criticaban la sucesión de Griñán por Susana Díaz.

A continuación